miércoles, 22 de diciembre de 2010
Bancada del PSUV aprueba Ley que equipara la solidaridad internacional con la injerencia imperialista
domingo, 19 de diciembre de 2010
Ideas expresadas por Raúl el pasado 1ro. de agosto que pueden servir para el análisis de los colectivos
sábado, 11 de diciembre de 2010
Cancún, Cambio Climático y WikiLeaks
POR AMY GOODMAN
FUENTE:PUBLICADO EL 9 DE DICIEMBRE DE 2010, DENIS MOYNIHAN COLABORÓ EN LA PRODUCCIÓN PERIODÍSTICA DE ESTA COLUMNA. ©2010 AMY GOODMAN. TEXTO EN INGLÉS TRADUCIDO POR FERNANDA GERPE, GABRIELA DÍAZ CORTEZ Y DEMOCRACY NOW! EN ESPAÑOL, SPANISH@DEMOCRACYNOW.ORG
AMY GOODMAN ES LA CONDUCTORA DE DEMOCRACY NOW!, UN NOTICIERO INTERNACIONAL QUE SE EMITE DIARIAMENTE EN MÁS DE 650 EMISORAS DE RADIO Y TELEVISIÓN EN INGLÉS Y EN MÁS DE 250 EN ESPAÑOL. ES CO-AUTORA DEL LIBRO "LOS QUE LUCHAN CONTRA EL SISTEMA: HÉROES ORDINARIOS EN TIEMPOS EXTRAORDINARIOS EN ESTADOS UNIDOS", EDITADO POR LE MONDE DIPLOMATIQUE CONO SUR.
domingo, 28 de noviembre de 2010
La insoportable (y ocultada) impiedad del irracionalismo científico tecnológico empresarial
Un reactor nuclear es un sofisticado sistema para calentar agua. Para conseguirlo, se utiliza la fisión nuclear, la división del átomo de uranio 235 que al romperse, al fisionarse en la denominada “desintegración nuclear”, produce una enorme liberación de energía térmica y varias docenas de radionúclidos o radionucleidos (esta última, aunque menos usada, sería noción más correcta [2]) o radioisótopos, término no del todo equivalente, residuales radiactivos [3] que tienen aproximadamente un peso atómico que es mitad del uranio 235. Entre el 40% y el 60% de este último.
Existen, por consiguiente, docenas de productos radiactivos generados que van a permanecer ahí, en las centrales o en algún otro lugar, y en algunos casos durante millares de años. Todo ello representa claramente una hipoteca para el futuro pero es también, aunque suele olvidarse, un punto crítico de contaminación ambiental que se origina alrededor de las centrales y en relación al medio ambiente. Con su difusión por la biosfera y su entrada en los ciclos de las cadenas tróficas, existe obviamente la posibilidad de que pueden llegar hasta los seres humanos.
Todo esto, vale la pena insistir digan lo que digan los apologistas de lo nuclear, en la hipótesis del funcionamiento normal, sin accidentes, de las centrales. Se produce, pues, una generación de elementos radiactivos nuevos con anexa difusión ambiental. ¿Por qué esto último? Porque siempre existen pequeños escapes. Hoy por hoy no hay forma de evitarlos totalmente.
Este sería, señalaba el gran farmacólogo internacionalista nacido en el campo republicano de Argelés-sur-Mer, el primer peligro grave de las centrales. ¿Existe algún otro “agujero negro” en el funcionamiento normal de estas centrales? La respuesta es afirmativa
El segundo punto importante, el segundo “inconveniente” no extraordinario de las centrales, se ubica en que estos diversos tipos de residuos, de núclidos radiactivos, estas toneladas -no estamos hablando de gramos o miligramos- de elementos radiactivos generados en el proceso de fisión para el calentamiento del agua y, recordémoslo otra vez, para la producción de energía eléctrica, estos elementos, decía, que quedan ahí tras el proceso, hay que depositarlos en alguna parte.
Existen para ello actualmente dos procedimientos. Se pueden guardan en las propias centrales esperando encontrar cementerios radiactivos adecuados, objetivo que prácticamente, cuéntese lo que se quiera contar, no se ha logrado hasta la fecha en ningún lugar. Esta primera decisión conlleva que en las centrales, en sus propias instalaciones, haya una piscina, que suele estar a la vista de todos, para que se refrigeren esos elementos.
La segunda posibilidad, el camino seguido por dos potencias núcleo-militares, éste es otro punto más de la conocida y peligrosa conexión de los ciclos militar y civil, consiste en el reprocesamiento de los residuos generados. Esta es la opción que han tomando Francia y Gran Bretaña. Estos dos países europeos tienen, respectivamente, las plantas de reprocesamiento de La Hague, en Normandía, y de Sellafield, en Cumbria. “Sellafield” es el nombre actual de una planta de reprocesamiento inglesa que antes llevaba el nombre de “Windscale”. El cambio de denominación, nada inocente, tiene su explicación y nos remite a otro territorio, al ámbito de los accidentes. El de Windscale se produjo en 1957.
Fue el incendio de uno de los reactores de grafito de la central el que provocó la emisión de acerca de 600 TBq [4] de iodo 131, 45 TBq de cesio 137 y 0,2 TBq de estroncio 90. Las cifras relativamente altas de iodo fueron especialmente preocupantes. Un día después del accidente este elemento fue hallado en la leche de una granja ubicada a unos 15 kilómetros del reactor, con una radiactividad de hasta 50.000 Bq/l. En base a la valoración de dosis recibidas, se estima que hubieron decenas de muertes en el Reino Unido debidas a la radiación que llegó a emitirse tras el accidente. Este dato conjetural, señala Eduard Rodríguez Farré, no pudo ser corroborado epidemiológicamente.
Para una hacerse una idea, proseguía el miembro del CANC, de la importancia de aquel accidente basta pensar en que una nube radiactiva llegó a detectarse en Copenhague. Reconocía el socio fundador de CiMA, de Científicos por el Medio Ambiente que se ignoraba todo “de los efectos que pudo causar”.
La central tiene otra historia añadida
Las investigaciones sobre ella se iniciaron hace unos tres años. Iñigo Sáenz de Ugarte [5] ha informado con fecha 18 de noviembre, que “con la misma dedicación que el doctor Frankenstein”, los responsables médicos de la central nuclear británica de Sellafield, es decir, de la antigua Windscale, “se sirvieron de los órganos de los trabajadores fallecidos para sus investigaciones durante décadas”. Lo hicieron violando la ley y sin pedir permiso a los familiares de los trabajadores. Desde luego. Lo acaba de certificar una comisión de investigación del Parlamento británico al presentar sus conclusiones.
Órganos y huesos eran extraídos de los cadáveres de los trabajadores fallecidos para ser analizados y descubrir posibles efectos de la radiación. ¿Qué pasaba después con los restos? Eran incinerados y la ceniza era examinada con la intención de hallar restos de plutonio. Los órganos más solicitados, señala Sáenz de Ugarte, eran el corazón, el hígado, los pulmones y la lengua. Para ello, el jefe del equipo médico de Sellafield, ex Windscale, Geoffrey Schofield, fallecido en 1985, contaba con la complicidad del tanatorio del hospital de West Cumberland. ¿Qué complicidad? Chapman, un funcionario del tanatorio, extraía un hueso después de la autopsia y recomponía la pierna utilizando un palo de escoba, señala la comisión en su informe. De otra manera, los familiares hubieran descubierto en el funeral que el cuerpo había sido manipulado. Nunca lo supieron.
Era una práctica habitual y conocida. Chapman ha contado que compraba los palos en una tienda y luego pasaba la factura al hospital. La comisión ha descubierto 65 –¡sesenta y cinco!- casos comprobados de este tráfico ocultado de órganos entre 1961 y 1992. Hay que sumar, según parece, otros doce ocurridos en otros centros.
No se llevará el caso a los tribunales. Los hechos investigados son constitutivos de delito desde 2004, recuerda el periodista de Público. Schofield trabajaba en la más completa impunidad. Y no precisamente en secreto: “sus jefes sabían lo que hacía y gozaba de la colaboración del hospital”. Los forenses le hacían también favores: ordenaron autopsias en casos de muerte natural sin que estuvieran justificadas. Schofield ordenaba que abrieran el cuerpo y le entregaran los órganos. Sin más.
"Enterramos una carcasa", dijo el hijo de un trabajador de la central nuclear que murió con 50 años. Tras su muerte, Schofield se ocupó de que le sacaran todos los órganos principales. En el informe de la autopsia consta: "No hay pruebas de que el hombre falleciera a causa de la radiación".
El ministro de Energía, Chris Huhne, claro está, presentó los resultados en el Parlamento británico y pidió disculpas a las familias de los trabajadores por los procedimientos usados. Y más tarde, a otra cosa, que ya tardea.
El marxismo quizá no haya sido, ni deba ser, un humanismo en sentido estricto. Pero el complejo científico-tecnológico-
Ahora, escribía Sacristán en 1979 en nombre de la redacción de mientras tanto [6], nos sentimos un poco menos perplejos, lo que no quería decir más optimistas, respecto de la tarea que habría que proponerse para que “tras esta noche oscura de la crisis de una civilización despuntara una humanidad más justa en una Tierra habitable, en vez de un inmenso rebaño de atontados ruidosos en un estercolero químico, farmacéutico y radiactivo”. La tarea no podía cumplirse con agitada veleidad irracionalista, sino, por el contrario, “teniendo racionalmente sosegada la casa de la izquierda”, y renovando la alianza ochocentista del movimiento obrero con la ciencia.
Puede que los viejos aliados, añadía el autor de Sobre Marx y marxismo, tuvieran dificultades para reconocerse. Los dos habían cambiado mucho. La ciencia, la tecnociencia, proseguía Sacristán, porque desde la sonada declaración de Emil Du Bois Reymond sobre el ignoramus et ignorabimus, sobre el ignoramos e ignoraremos, “llevaba ya asimilado un siglo de autocrítica” y el movimiento obrero, advertía de ello hace ya más de 30 años, “porque los que viven por sus manos son hoy una humanidad de complicada composición y articulación”. Y eso, añadía entre paréntesis, “aunque los científicos y técnicos siervos del estado atómico y los lamentables progresistas de izquierda obnubilados por la pésima tradición de Dietzgen y Materialismo y Empiriocriticismo no parezcan saber nada de ello”.
Notas:
[1] Eduard Rodríguez Farre y Salvador López Arnal, Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energía nuclear en la salud y el medio ambiente. Barcelona, El Viejo Topo, 2008, pp. 72-73 y p. 189.
[2] Un radionúclido o radionucleido es un núclido radiactivo que se desintegra emitiendo una radiación ionizante. Esa radiación emitida lo transforma en otro núclido o modifica su nivel de energía.
[3] Residuo radiactivo sería, por tanto, todo material sólido, líquido o gaseoso resultante de la actividad nuclear y/o radiactiva que incorpora una fuerte concentración de radionúclidos.
[4] El becquerelio es una unidad coherente de radiactividad del Sistema Internacional (SI) que corresponde a una desintegración nuclear por segundo (dps). La abreviatura es Bq. Esta unidad mide la actividad radiactiva independientemente de la naturaleza de la radiación emitida. Su nombre tiene su origen en el físico francés Antoine Henri Becquerel (1852-1908). De hecho, esta unidad debería ser designada como becquerel. Sustituyó al Curio (Ci) como unidad radiactiva. La medición del efecto biológico producido por las radiaciones es compleja y no se limita a la medición del número de desintegraciones sino que depende también de la naturaleza de la desintegración y del órgano afectado. Dado que el becquerel es una magnitud muy pequeña de actividad, es frecuente el uso de múltiplos del mismo. Así, KBq (kiloBq: mil Bq; 103), MBq (megaBq: millón Bq; 106), GBq (gigaBq: millardo Bq; 109), TBq (teraBq: billón Bq; 1012), PBq (petaBq: billardo Bq; 1015), EBq (exaBq: trillón Bq; 1018), etc.
Eduard Rodríguez Farré añadía en su definición: “Es muy conveniente el uso de estas magnitudes del sistema métrico decimal, dada la confusión que genera el diferente valor del billón, trillón, etc. del idiosincrático sistema de medidas anglosajón (tanto imperial como de EEUU)”.
[5] IÑIGO SÁENZ DE UGARTE, “Una nuclear británica robó los órganos de sus empleados”. Público, 18 de noviembre de 2010, p. 34.
[6] Manuel Sacristán, Pacifismo, ecologismo y política alternativa, Barcelona, Icaria-Público 2009, pp. 48-53.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=117389
martes, 16 de noviembre de 2010
Partido Comunista de Venezuela (P.C.V.): Rechaza acusaciones del alcalde del Municipio Piar.
- Despido injustificado de 150 trabajadores y trabajadoras de la Alcaldía del Municipio Piar sin cancelación de sus prestaciones sociales.
- Entrega de terrenos recuperados a latifundistas urbanos.
- Rescisión de contratos de todas las obras del segundo semestre del 2.008, que aún se mantienen inconclusas en su gran mayoría.
- Sobreprecios en la culminación de obras de la Gestión anterior dejadas casi a concluir (Colector de la Antena, Cancha techada del Parque Bicentenario, Anfiteatro del Parque Bicentenario, Casa de la Mujer).
- Entrega del Materno Infantil a la Guardia Nacional para su sede.
- Transformación de un moderno relleno sanitario para una vida media de 20 años, en un vulgar vertedero de basura, ya colapsado en menos de 2 años por no cumplirse con el plan de manejo recomendado por el Ministerio del Poder Popular para el ambiente.
- Manejo irregular de los recursos financieros, materiales y humanos de la Fundación Yocoima y la Alcaldía del Municipio Piar.
- Colocación de más de 70.000 toneladas de asfalto con sobreprecio y mala calidad; los huecos aparecen nuevamente a los pocos días de la colocación del asfalto, generando un grave daño patrimonial al Municipio Piar.
- Abandono de la Misión Barrio Adentro en todas sus modalidades.
- Falta de apoyo al hospital “Gervasio Vera Custodio” de Upata, sustituida esta responsabilidad por los radio maratones.
- Eliminación de la “Fundación Cristo”, soporte fundamental del apoyo a las misiones educativas y sociales incluyendo el Frente Francisco de Miranda.
- Eliminación del Programa “Petra María Castro de Pinto” de apoyo a las Unidades Educativas del Municipio en materia de rehabilitación, ampliación y suministros de insumos.
- Malversación y despilfarro de cuantiosas sumas de recursos financieros en publicidad y propaganda para sostener una campaña mediática que ya se cae por su propio peso.
- Promoción de proyectos privados en vallas publicitarias con la imagen del Alcalde Gustavo Muñiz.
- Adquisición y remodelación de una costosa mansión en la Av. Valmore Rodríguez, de la Ciudad de Upata, cuyo costo se estima por encima de los 1.500.000,00 Bsf.
- Obtención de jugosos créditos personales de la banca privada.
- Fuga de 700.000,00 Bsf de las cuentas de la Fundación Yocoima.
- Adquisición de costosos vehículos, tanto el alcalde como su grupo familiar, sin poder explicar la procedencia de los mismos.
- Recién instalado en la gestión, viaje de placer a Italia, Siria, Líbano, Jordania, Brasil, entre otros, sin justificación alguna de intereses para el municipio malversando recursos del erario público.
- Abandono del proyecto: Núcleo de Desarrollo Endógeno “Rosa de la Montaña”.
- Monopolio de los contratos de obras con un exclusivo sector financiero empresarial al cual está ligado el Director General de la alcaldía, en detrimento de las pequeñas y medianas cooperativas y microempresas del Municipio.
- Maltrato, atropello y persecución a militantes del P.S.U.V y otras organizaciones políticas aliadas, que no son incondicionales del alcalde.
- Declaración conjunta con la mesa de la ultraderecha (M.U.D) de lucha implacable y encarnizada en contra del Partido Comunista y el comunismo.
- Francisco Contreras.
- Eloy Torrealba.
- Juan Tremaria.
- Gervasio Bermúdez.
- Denisse Alarcón.
- José Francisco Lanz.
- Yanitza Coro.
- Geomar Valderrama.
- Douglas Viamonte
Discuten a puerta cerrada evidencias del juicio de Posada Carriles
sábado, 13 de noviembre de 2010
Etnografía sobre Washington y el control de la transmisión del mensaje a favor del golpe de estado militar en Honduras.
Desde el golpe de estado militar he participado en sesiones del Congreso sobre Honduras y en un sinnúmero de eventos de organismos de analistas expertos, en conferencias de prensa y también he estado reunida con funcionarios del Departamento de Estado y asistentes de senadores. Puedo reconocer las caras de Otto Reich, Roberto Flores Bermúdez, Gabriela Zambrano, Robert Carmona Borjas y asimismo reconozco la faz de personas opuestas al golpe como Hugo Noé Pino y miembros de varias organizaciones solidarias, igualmente a los diplomáticos que retomaron la embajada cuando que el embajador golpista se regresó a Tegucigalpa. He hecho debates televisivos, radiales y de blogs y he organizado eventos para hondureños en resistencia. Dada mi participación personal en estos procesos puedo entrever como se formó el discurso hegemónico a favor del golpe y el gobierno de facto. En esta presentación haré algunas observaciones etnográficas sobre Washington y el control de la transmisión del mensaje a favor del golpe de estado militar en Honduras y del por qué tuvo éxito el argumento: “que el golpe y la represión eran parte de un proceso democrático”, que se logró precisamente porque no hay una real democracia en Washington
Un resultado del golpe fue la división de la gran familia hondureña. El golpe de estado afectó a la mayoría y tuvo consecuencias trágicas para quienes perdieron algún ser querido. En Honduras después del golpe nadie sabía quien era quien y surgieron debates apasionados antes que empezaran a borrar a todos los amigos de Facebook. En Washington también surgieron debates pero muy desinformados y carentes de entusiasmo pues Honduras significa lo mismo que su nombre, una “hondonada” un país insignificante (excepto quizá por su base militar). Hace más de cien años que Estados Unidos controla militar y económicamente al pobre país y últimamente controlan a la población con la “cero tolerancia” un método neo liberal para el control del crimen copiado de Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York. Y no es exagerar decir que antes del golpe, la mayoría de los estadounidenses, incluso algunos congresistas, no sabían ni en que continente estaba Honduras.
Dada la ignorancia sobre el pequeño país que se asemeja a su triste nombre, fue impresionante ver desde el inicio el grado de control que ejercía la opinión de los que apoyaron al golpe. Diario El Heraldo publicó el 2 de Junio “’Fuera Mel, Fuera Chávez, grita multitud a favor de la democracia en Honduras… Diferentes disertantes manifestaron que el mundo debe entender que en Honduras no se ha dado un golpe de Estado, pues lo que sucedió fue una suceción basada en el orden constitucional.” En Honduras el mensaje mediático también fue controlado por los militares que cerraron varios medios de comunicación de oposición, asesinaron gente y amenazaron de muerte a periodistas y sus familiares. Los medios de comunicación en Estados Unidos hace unos años se consolidaron por una restructuración neo liberal de la industria mediática y la propaganda golpista de Honduras estaba en todos los diarios de mayor circulación y la repetían muchas veces por televisión.
Aunque todos diarios publicaron artículos de propaganda a favor del golpe no hubo espíritu de crítica, en contraste con lo que ocurrió en los años 90 cuando el diario Baltimore Sun publicó una serie de reportajes sobre Honduras que provocó una investigación por parte del congreso norteamericano sobre la implicación de EUA en los escuadrones de la muerte de los años 80 conformados por personajes como Billy Joya que con el golpe de estado asumió el cargo de asesor del gobierno de Micheletti.
Así como en los medios de comunicación, también en el congreso y en las instituciones de analistas políticos en Washington, predominó el argumento que la expatriación de Zelaya perpetrada a punta de pistola por los militares era constitucional y justa. Los argumentos golpistas sobre el tema de la constitucionalidad no cuadraban y no cabía entonces ningún debate sobre si la constitucionalidad era equivalente a la democracia o si las leyes constitucionales eran antidemocráticas.
En Washington y Tegucigalpa, la lucha por apoderarse del concepto de la democracia ha sido primordial cuando se discute el golpe de estado. Fue curioso descubrir las estructuras preeminentes y jerárquicas que forjaron el debate, igualmente la supuesta democracia surgida de un ambiente carente de cualquier proceso democrático. Los periódicos de derecha (que son casi todos) se negaron a publicar opiniones en contra del golpe. Los organismos de analistas expertos como el Dialogo Interamericano, apodado “el monólogo” por la pequeña izquierda Washingtoniana, invitaron a sus paneles sobretodo a personas que no se oponían o que fuertemente apoyaban al golpe, como los miembros del TSE, Jorge Castañeda, el ex embajador golpista Flores Bermúdez, Diana Villiers Negroponte, Craig Kelly y otros. La lista de invitados fue estrictamente controlada, asimismo las preguntas que se hicieron. El Departamento de Estado repitió el mismo control en los eventos supuestamente “públicos”. Y además prohibieron que el público hablara en la sesión del Congreso convocada dos semanas después del golpe por el senador Eliot Engel, en aras de complacer a su amigo cabildero Lanny Davis (representante del grupo empresarial CEAL-Honduras). En el panel de expertos estuvieron entre otros, Otto Reich y el mismo Lanny Davis, amigo de infancia de Hillary Clinton.
En dicha sesión del Congreso, la proyección de la “democracia” fue interesante y a la vez aterradora. Era mi primera vez en el Congreso y quedé sorprendida por el debate que sostenían. Los Demócratas lucían totalmente desinformados y no cuestionaron las falacias como decir que la cuarta urna fue un intento de Zelaya para quedarse en el poder. En cambio todos los Republicanos evidenciaron estar bien preparados para argumentar la constitucionalidad del golpe y la amenaza de Chávez. Y no hubo quien debatiera las escandalosas mentiras y opiniones equívocas de los Congresistas.
A pesar de los argumentos, el golpe tuvo muy poco que ver con Chávez. La afiliación de Honduras al ALBA fue aprobada por el pleno del Congreso de Honduras presidido por el mismo Micheletti. No obstante en Washington, ese cuento ficción llegó a ser hegemónico. Acusaron sin fundamento a Zelaya de tener enlaces con el narcotráfico venezolano y con las FARC. Pintaron un retrato de Zelaya no sólo como socialista si no como una amenaza terrorista para EUA. Y como en Washington no hay tantas personas expertas en el tema de Honduras los analistas y organismos de mayor influencia no invitaron a nadie a sus debates y el discurso por lo tanto siguió siendo hegemónico.
En Estados Unidos desde hace años sentimos el enorme efecto antidemocrático de la lucha contra el terrorismo que lo justifica todo, desde violar el derecho a la privacidad con la ley “Patriot Act” promulgada por George W. Bush hasta la práctica habitual de la tortura. Como tal, los gobiernos latinoamericanos que desean tener relaciones con Irán son sospechados de terrorismo y eso debería causar miedo. En la audiencia “pública” del Departamento de Estado, Hillary Clinton con un tono singularmente patriarcal dijo que “habrán serias consecuencias para todo gobierno latinoamericano que coqueteara con Irán”. Irónicamente, el gobierno arbitrario de Micheletti tenía más en común con el gobierno de Irán que con ningún otro país latinoamericano. Era tal la similitud que los medios televisivos internacionales en más de una ocasión pasaron videos de la represión en Honduras (que nunca salían al aire) aduciendo que era la salvaje represión en Irán.
Al calificar de “terroristas” a los gobiernos de centro izquierda para legitimizar los golpes de estado como el que le dieron a Zelaya, un neoliberal que aprobó el CAFTA y el plan Mérida, también justifican la criminalización de la libre expresión que en Honduras significó el asesinato extrajudicial por el Estado de facto de decenas de personas que se opusieron al golpe y muchas otras más que no se documentaron. La Ley Mordaza, aunque de forma menos dramática también se aplica a los grupos de la resistencia en Washington al ser excluidos del supuesto dialogo “democrático” lobista que remunera a través de corporaciones privadas a los medios de comunicación y a los organismos de análisis político. Y aunque no enfrentan “el poder violento de los reyes” como dice Foucault, los oficiales estadounidenses tienen métodos burocráticas de monitoreo e intimidación para coartar la libertad de expresión de la resistencia hondureña en Washington. Un ejemplo claro de sus métodos antidemocráticos es cuando atacaron a la Embajada de Brasil en Tegucigalpa al mismo tiempo que a una manifestación pacífica que se realizaba en EUA contra el Grupo de 20 en Pittsburg, y de forma paralela y simultánea en los dos lugares usaron armas sónicas de origen israelí y lanzaron bombas de gas lacrimógeno.
Las batallas libradas al margen de los grupos de relaciones públicas y del Departamento de Estado no se pudieron ganar por la misma carencia de procesos democráticos en Washington. “Quisiéramos ayudarles” me dijo la asistente de la Congresista Jan Schakowsky, “lo hemos intentado pero el Senado está debatiendo el nuevo plan de salud y todo el mundo quiere salir de eso antes de la navidad y francamente a nadie le importa Honduras.” Dada la estructura intransigente del gobierno estadounidense, y la indiferencia de los políticos norteamericanos hacia las violaciones de derechos humanos perpetrados por el regimen apoyado por el departamento de estado, la lucha solidaria de base se mantiene al margen.
La “democracia” de Estados Unidos confiere a los académicos universitarios el privilegio de tener acceso a los funcionarios del gobierno, algo denegado a un ciudadano común y corriente. Por esa razón el 23 de noviembre tuve la oportunidad de reunirme con Christopher Webster, Jefe de la División Centroamericana del Departamento del Estado. Fui con el propósito de presionar para que no hubieran elecciones que ya habían sido declaradas ilegítimas por la OEA, la ONU, el Centro Carter, y la mayoría de los países del mundo. Pero según Webster, las elecciones se justificaban porque Micheletti había conformado un gobierno de unidad nacional aunque excluyera todo aquél que no estuviera de su lado. Le pregunté por qué el Departamento de Estado no había dicho nada sobre las más de 4 mil violaciones de derechos humanos. “Hemos sido muy claros,” dijo. Yo le contesté que al contrario no habían dicho ni una sola palabra para recriminar a los responsables de los asesinatos, torturas, y detenciones arbitrarias que habían sido ampliamente documentados por varias organizaciones internacionales. “No creo que estén documentadas,” me dijo. Como respuesta le dí el informe de Amnistía Internacional para que lo viera (bien sabiendo que ya lo conocía). Entonces dijo que se trataba de crímenes comunes y que la violencia surgía de todas partes. Yo seguí exigiéndole que me diera un tan solo ejemplo de recriminación pública que hizo el Departamento de Estado. “Hemos hablado de eso,” me dijo, y después de una pausa: “De acuerdo, no hemos dicho mucho.”
Después de la reunión con Webster, noté un cambio “Orweliano” en el discurso de la administración. En vez de condenar las violaciones, empezaron a decir una y otra vez que habían condenado. Son muy ingeniosos. Y han sido consistentes con esa táctica en sus posturas hacia Honduras, como la supuesta política multilateral de Obama. De hecho, en vez de condenar a los responsables de violaciones a los derechos humanos, apoyaron fuertemente la impunidad para los responsables. Esto responde a la lógica de Obama que dice no mirar hacia atrás sino sólo hacia adelante y eso permite que continúe la política estadounidense de la tortura, rendición extraordinaria, intervenciones ilegales de líneas telefónicas, y quien sabe cuántas más usurpaciones antidemocráticas de última ola.
Para los ciudadanos de EUA es difícil entender estos hechos, en cambio la mayoría de los hondureños sí entienden. Tres semanas antes de las elecciones en Honduras, en Afganistán se cancelaron las elecciones fraudulentas y pusieron de nuevo como presidente al títere estadounidense Karzai. En esos días me encontré en un almuerzo con el otrora embajador de la OEA Carlos Sosa Cuello, quien públicamente mantenía una posición muy diplomática ante el gobierno gringo y hacia los mismos golpistas. Me sorprendió oírlo decir que ya no lo volvería a ver porque se iba a Honduras a apoyar la resistencia. Ya no había más que hacer en Washington, me dijo. “¿Sabes cuál es el problema con los Estados Unidos?” me preguntó. “Los Estados Unidos cree que con las elecciones lo resuelven todo. Pero elecciones y democracia no es lo mismo. ¿Crees que Honduras puede resistir las elecciones montadas por los gringos? ¡Mira lo que pasó en Afganistán!”
Siempre han existido grandes diferencias de opinión dentro del gobierno estadounidense. Algunas contradicciones de la administración pueden ser diferencias reales o estratégicas, pero algunas son muy claras. En Tegucigalpa, funcionarios de la embajada de Estados Unidos andaban en caravanas de la resistencia mientras Llorens abogaba por la amnistía. En el Congreso de EUA los Demócratas de izquierda se quejaron continuamente por las acciones del Departamento de Estado y porque los Republicanos viajaron ilegalmente a Honduras a apoyar al gobierno de facto sin que tuvieran repercusión alguna.
Por el control que pueden tener los políticos como los Republicanos que bloquearon el nombramiento de Arturo Valenzuela como Secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental igual pueden controlar la institución de la democracia (y cuando la democracia se institucionaliza ya no es democracia). El Departamento de Estado manejó la política hacia Honduras con los mismos funcionarios que trabajaban en las administraciones pasadas de Bush y hasta de Reagan. Y como resultado, Shannon contradijo su postura diciendo que EUA iba a reconocer las elecciones con o sin el regreso de Zelaya a la presidencia, y fue en ese momento cuando los Republicanos dieron luz verde al nombramiento de Valenzuela, un sobresaliente académico fruto del golpe de Pinochet, que se volvió golpista por ajustarse al sistema.
En los Estados Unidos no hay democracia ni en los medios de comunicación ni en los organismos de analistas expertos ni en el mismo gobierno pues todo está controlado por cabilderos y el dinero corporativo (como recién lo aprobó la Corte Suprema de Justicia) y por eso fue imposible evitar el apoyo que le dieron al golpismo en Honduras.








