jueves, 27 de octubre de 2011
La globalización de la disidencia, de la “Primavera árabe” a la ocupación en Wall Street
sábado, 15 de octubre de 2011
HOMENAJE AL CAMARADA ILICH "CARLOS" RAMÍREZ SÁNCHEZ
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| Los que apoyamos y exigimos la libertad para "Carlos" Ilich Ramírez |
miércoles, 22 de junio de 2011
El bombardeo de la Universidad Al Fateh, Campus B
Cynthia McKinney (*)
Desde mi llegada a Trípoli para ver in situ las consecuencias de las operaciones militares de la OTAN, me quedó claro que a pesar del continuo silencio de la prensa internacional que está aquí, sobre el terreno, en Libia, existe clara evidencia de que se han atacado objetivos civiles y que civiles libios han resultado heridos y muertos.
Los muchachos y las muchachas libios son como los nuestros. Mi hijo se ajustaría fácilmente a la vida en esta universidad.
El campus también parecía vibrante. Las grúas por doquier indicaban un sólido programa de construcción, a fin de agregar nuevos edificios para mejorar el entorno educacional. A pesar del ruido de los estudiantes, el decano tenía todos los motivos del mundo para sentirse feliz al ver que su universidad se agrandaba, mejoraba y fortalecía. Me dijo que habían firmado un acuerdo con una universidad británica para iniciar programas en inglés. No estudios de inglés, subrayó el decano, sino todo un currículo enseñado en idioma inglés. Por cierto, señaló, es una desilusión que todo eso se haya acabado.
La Universidad Al Fateh, Campus B, está formada por unos 10.000 estudiantes, 800 candidatos a maestría, y 18 estudiantes de doctorado, un personal de 220, 150 profesores ad hoc, 120 empleados. Tiene ocho auditorios, 19 salas de clase, 4 salas de clase extra grandes. También tiene un campus rural en Al Azizia donde aprenden 700 estudiantes y que forma parte del sistema universitario. El decano Mansur se compara con un alcalde porque tiene tantas responsabilidades en la dirección de una gran comunidad de estudiantes empeñados en una vida académica rica y vibrante.
El decano me dijo que la vida en la universidad, y la suya personal, cambió para siempre en la tarde del jueves 9 de junio de 2011.
Recordó que la universidad abrió como siempre cerca de las 8 de la mañana y debía cerrar por la noche a las 8 p.m.
Había pensado que el jueves 9 de junio sería un día normal, si no fuera por la pelea por las muchachas que había llevado a que muchos de los estudiantes abandonaran el campus porque no querían participar en las disputas. De modo que, afuera en el aparcamiento del campus, el doctor Mansur me dijo que estaba preocupado pensando en cómo encarar el problema disciplinario que le esperaba.
Luego, saliendo de la nada y de repente, oyó un fuerte ruido en el cielo.
Dijo que comenzó de la nada, un rugido fortísimo. Luego un sonido como un silbido de alta frecuencia. Dijo que había mirado hacia el cielo y que apenas pudo creer lo que véían sus ojos: apareció algo brillante en el cielo agitándose frente a él. Dijo que se movía como un juego de atari o algo semejante. Se agitaba y zigzagueaba por todo el cielo. Dijo que se quedó paralizado ante el objeto durante lo que le parecieron minutos pero que en verdad solo habían sido segundos.
¿Por qué la OTAN ataca un lugar como la Universidad? Sin dudas para atemorizar a la gente¨
Aceleraba por el cielo subiendo, bajando y yendo hacia los lados y luego, sin advertencia, se estrelló en el terreno cercano. Era un misil de la OTAN.
Trágicamente había encontrado su objetivo: La Universidad Fateh, Campus B.
El decano Mansur dijo que vio solo un misil, mucho fuego, muchos colores diferentes por todas partes, y luego una inmensa columna de humo. Vio un misil, pero escuchó lo que parecían ser muchas explosiones. Dijo que ya no podía decir honestamente cuántas.
El doctor Mansur dijo que la fuerza y el choque de la explosión lo dejaron paralizado. Dijo que su corazón se detuvo un momento. No tuvo miedo, solo estaba paralizado. No corrió; no se agazapó de miedo; dijo que simplemente estaba estupefacto.
La fuerza de la explosión agrietó pozos de hormigón reforzado, rompió cientos de ventanas y derrumbó numerosos techos en las salas de conferencias.
Nadie sabe si fue un misil crucero Tomahawk o una bomba guiada por láser mal dirigida, nadie lo sabe.
Sus primeros pensamientos fueron para sus miles de estudiantes de la universidad y para sus tres hijos que estudian en ella.
Después de unos 30 minutos, la prensa libia llegó para ver lo que había sucedido. El presidente de la Universidad y otros funcionarios de la institución llegaron todos. Pero para sorpresa del doctor Mansur, nadie de la prensa internacional.
¿Y qué vieron?
Los medios vieron el amplio daño estructural en muchos de los edificios, todas las ventanas reventadas en cada uno de los ocho auditorios. Puertas arrancadas de sus bisagras. La biblioteca en ruinas. Libros y escombros por todas partes. La mezquita del campus dañada. Vidrios amontonados. Habían comenzado algunos intentos de limpieza.
El doctor Mansur dice que han mantenido la institución, en todos los sitios donde era practicable, en la misma condición en la que quedó el día del ataque. Con la excepción del área de clases principal en la que trabajan los estudiantes, que se limpió y se rebautizará como complejo de auditorios Seif Al-Arab en memoria del hijo de Muamar Gadafi asesinado el 30 de abril de 2011 en su casa por las bombas de la OTAN.
El jueves, los misiles de la OTAN. El viernes y el sábado se consideran fin de semana aquí. El domingo, lunes y martes, los estudiantes volvieron a sus aulas sin dejarse intimidar por las bombas. En muchas salas de clase que vi hoy, los estudiantes estaban rindiendo sus exámenes finales entre los escombros. Mientras caminaba por el campus, una voz varonil gritó y me habló en árabe: “¿Dónde está Obama?”
Buena pregunta, pensé.
Siempre me he preguntado si los políticos que envían regularmente a nuestros jóvenes hombres y mujeres a la guerra y que bombardean regularmente a la gente pobre del mundo, han estado, ellos mismos, en el blanco de un ataque de misiles crucero o si se han colocado ellos y sus familias a merced de una bomba de uranio empobrecido guiada por láser. Tal vez así sea, pero solo pensé que tal vez, si hubieran experimentado de primera mano el horror de un ataque de la OTAN contra un objetivo civil, podrían detenerse un momento y cuestionar la necesidad de enviar a nuestras fuerzas armadas a atacar al pueblo de Libia.
No quise molestar a los estudiantes que se estaban examinando de modo que encontré a algunos estudiantes parados afuera con quienes hablar. Les pregunté si tenían algo que decirle al presidente Obama. Una profesora, respondió rápidamente y dijo: “Trabajamos bajo el fuego: físico y psicológico”. Un estudiante dijo que el presidente Obama debería “Liberar Palestina y dejar tranquila a Libia”. Siguió diciendo: “Somos una sola familia”.
Más al respecto después, pero brevemente, cada libio es miembro de una tribu y cada tribu se gobierna y selecciona a sus dirigentes; esos dirigentes de todas las tribus luego seleccionan a los suyos, y así sigue hasta que queda un dirigente de todas las tribus de Libia. Encontré a ese líder tribal ayer en otra parte de Trípoli y me dicen que es el verdadero líder de este país. Preside el Consejo Tribal que constituye el verdadero órgano de decisión política de Libia. De modo que cuando el joven dijo “Somos una sola familia”, es realmente verdad.
El doctor Mansur, formado en EE.UU., habló con cariño de su estadía en EE.UU. y de los muchos amigos que hizo en ese país. Está orgulloso de sus estudiantes y de la riqueza de la vida de la comunidad universitaria. Era exactamente como cualquier decano universitario en EE.UU.
Pienso que Dios intervino el jueves 9 de junio de 2011.
El día que cayó el misil, no murió un solo estudiante. Podría haber sido fácilmente diferente. Podría haber sido una catástrofe, que hubiera costado las vidas de cientos de adolescentes.
Me dicen que en el área circundante, en las afueras de la universidad, otros no fueron tan afortunados. Dicen que hubo muertos en las casas cercanas.
Hay algo extraño con respecto a la guerra. Los que la causan se vuelven inconscientes y alejados de sus consecuencias; parecen felices al infligir daño a otros y se insensibilizan ante sus consecuencias, mientras las víctimas de la guerra buscan un camino para normalizar lo anormal y vivir bajo la constante amenaza de muerte y destrucción.
Después de visitar Trípoli, me opongo a la guerra más que nunca.
Los estudiantes de la Universidad Al Fateh continúan sus estudios a pesar del cerco que sufre su país.
Y, ¡oh!, ¿ese segundo grupo de estudiantes con el que hablé por azar? Les pregunté cuánto pagan de matrícula. Me miraron desconcertados después de la traducción. Les pregunté cuánto pagan por sus libros. De nuevo, las mismas caras desconcertadas. La matrícula en la Universidad Al Fateh es de 16 dinares por año –unos 9 dólares-. Y debido al embargo de la OTAN sobre las importaciones de gasolina, la escuela ha iniciado 10 líneas gratuitas de autobús a sus áreas vecinas a fin de asegurar que los estudiantes puedan llegar a la escuela, gratis.
Les dije que yo misma estaba a punto de entrar a un programa de doctorado en EE.UU. y que para la matrícula y los libros necesitaré decenas de miles de dólares. Les conté que mi prima está endeudada en 100.000 dólares porque fue a las universidades que escogió y obtuvo una maestría.
Me dijeron: “Agradecemos a Muamar Gadafi. Porque gracias a Muamar Gadafi tenemos educación gratuita. ¡Allah, Muamar, Libya obes!”
Bueno, en cuanto a la OTAN, sigue aferrándose a la quimera de que sus ataques son solo contra objetivos militares y que la suya es una “intervención humanitaria”.
Todavía sigo esperando encontrar evidencia en algún sitio del mundo de que el bombardeo desde el aire de pobres poblaciones civiles del Tercer Mundo es bueno para sus derechos a voto, democracia, atención médica, educación, asistencia social, deuda nacional, y para mejorar los ingresos personales y la distribución de la riqueza. Me parece obvio que los problemas complejos de la vida requieren una intervención más compleja que la que puede suministrar un misil crucero.
Vídeo con entrevista en inglés con Cynthia McKinney:
http://www.youtube.com/watch?
Este es un vídeo de Michel Collon, en francés con subtítulos en francés, sobre las guerras y las mentiras mediáticas occidentales que las acompañan.
http://www.youtube.com/watch?
(*) ex representante de Georgia en el Congreso de EE.UU. Para contactos:hq2600@gmail.com.
Fuente: http://www.
domingo, 29 de mayo de 2011
Venden el veneno y despues el antidoto, negocio redondo
NESTLE YA TIENE SU PROPIA EMPRESA MULTINACIONAL FARMACÉUTICA
- Explotación directa o indirecta de los productores de cacao y café. La Nestlé controla, aunque sea sólo parcialmente, el comercio de estos dos productos tropicales y por eso es corresponsable del trato injusto dado a los campesinos que trabajan la tierra.
- Prepotencia comercial y dominio de muchos sectores de consumo doméstico. La Nestlé es la mayor multinacional del sector alimentario del mundo. La mayoría de las veces adopta otra marca comercial para dar la imagen de una mayor especialidad (Chocolates saboy, carre, etc)
- La Nestlé es un pulpo gigante que con sus largos tentáculos va apoderandose de todo lo que pilla por delante. Sin miramientos y sin contemplaciones. Cuanto más tengo, más quiero. Esa es su filosofía.
- Promoción irresponsable de la leche en polvo en detrimento de la leche materna.
martes, 17 de mayo de 2011
“Cada fotografía es un pedazo de memoria y de recuerdo”
“Pero no enseñarlas tendrá otras consecuencias”, advierte Fernando Báez*, historiador y antropólogo cultural, autor del clásico Historia Universal de la Destrucción de los Libros. De acuerdo con Báez “las fotos son importantes ante los rumores de lo que sucedió. Hay dos versiones. La primera y oficial: se le disparó en la frente y que su rostro quedó destrozado. Hablan de una imagen fuerte, y esta prueba de que lo mataron es contraproducente por lo incendiaria que sería su exposición. Si fue asesinado de esa manera y desarmado, resultaría muy paradójico para el tema de los derechos humanos en el marco de la guerra contra el terrorismo. "La guerra contra el terrorismo no puede ser terrorista”.
Su investigación actual consiste en un proyecto de libro sobre la guerra cultural con atención al problema de la destrucción de patrimonio cultural mundial.
lunes, 16 de mayo de 2011
De la Oligarquía sátrapa sólo podemos esperar que vaya contra la conciencias de los Pueblos y eso Pablo Neruda asesinado por los fascistas en Chile
El asistente del premio Nobel de Literatura, Manuel Araya -quien estuvo a su lado en sus últimos días- cuenta un secreto que lo ahoga: el poeta "fue asesinado". Y sostiene que la orden vino de Augusto Pinochet: "¿De qué otra parte iba a salir?".
Todo estaba dispuesto para que el poeta y premio Nobel de Literatura Pablo Neruda se exiliara en México. Había viajado de su casa en Isla Negra a Santiago de Chile y un avión enviado por el gobierno mexicano estaba listo para recogerlo. Sin embargo, tuvo que ser internado en la clínica Santa María. Avisó por teléfono a su mujer, Matilde Urrutia, y a su asistente Manuel Araya que un médico le había puesto una inyección en el estómago. Unas horas después murió. Araya -quien estuvo al lado del poeta en sus últimos días- cuenta a Proceso un secreto que lo ahoga: el poeta "fue asesinado".
El poeta chileno Pablo Neruda "supo a las cuatro de la madrugada (del 11 de septiembre de 1973) que había un golpe de Estado. Se enteró a través de una radio argentina que captaba por onda corta. Ésta informaba que la marina se había sublevado en Valparaíso.
"Trató de comunicarse a Santiago, pero fue imposible. El teléfono estaba fuera de servicio. Recién como a las nueve de la mañana confirmamos que el golpe se había concretado. (...) Ese 11 de septiembre fue un día caótico y amargo porque no sabíamos qué iba a pasar con Chile y con nosotros."
Manuel Araya Osorio habla de Neruda con la familiaridad de quien ha compartido momentos cruciales con un personaje histórico. Y sí. Fue asistente del poeta desde noviembre de 1972 -cuando regresó de Francia- hasta su muerte el 23 de septiembre de 1973.
El corresponsal se reunió con este personaje el pasado 24 de abril en el puerto de San Antonio. La entrevista se llevó a cabo en la casa del dirigente de los pescadores artesanales chilenos Cosme Caracciolo, a quien Araya le pidió ayuda para develar un secreto que lo ahogaba: "Lo único que quiero antes de morir es que el mundo sepa la verdad, que Pablo Neruda fue asesinado", asegura a Proceso.

Sólo el diario El Líder, de San Antonio, dio cuenta parcial de su versión el 26 de junio de 2004. Pero no trascendió por la poca influencia de este medio.
Araya afirma que siempre ha querido que se haga justicia. Cuenta que el 1 de mayo de 1974 le propuso a Matilde Urrutia, viuda de Neruda, aclarar esa muerte. Ambos fueron testigos de sus últimas horas: durmieron, comieron y convivieron en la misma habitación a partir del golpe del 11 de septiembre de 1973 y hasta la muerte del poeta, 12 días después, en la clínica Santa María de Santiago.
Pero Araya afirma que Matilde -quien murió en enero de 1985- no quiso tomar acción alguna para fincar eventuales responsabilidades. Según él, Urrutia le dijo: "Si inicio un juicio me van a quitar todos los bienes". Araya cuenta que en otra ocasión tuvieron una discusión que marcó un quiebre final en su relación con la viuda. "Me dijo que lo que había pasado era cosa de ella y no mía, porque yo ya había terminado de laborar con Pablo, ya no era trabajador y no teníamos nada que ver".
"Neruda quería que cuando muriera, la casa de Isla Negra quedara para los mineros del carbón (...) Pero la fundación (Pablo Neruda) se apropió de su obra y no ha concretado ninguno de sus sueños. A ellos (los directivos de la fundación) sólo les interesa el dinero", espeta.
Afirma que hace dos años le entregó a Jaime Pinos, entonces director de la Casa Museo de Isla Negra, de la fundación, un relato sobre los últimos días del poeta. "Pero no han hecho nada con esa información, ni siquiera la han dado a conocer. No quieren que la verdad se sepa (...) Nunca me han dado la palabra en los actos que organizan ni siquiera en las conmemoraciones de su muerte".
Araya proviene de una familia de campesinos de la hacienda La Marquesa, cerca de San Antonio. Cuando tenía 14 años fue acogido en Santiago por la dirigente comunista Julieta Campusano, quien le dio trato de ahijado.
Este vínculo le ayudó, pues Campusano llegó a ser senadora y la mujer más influyente del Partido Comunista, y gestionó que Araya recibiera una preparación especial en seguridad e inteligencia, entre otras materias. Araya escaló rápido. Fue mensajero personal de Allende antes de fungir como principal asistente de Neruda.
Araya, quien hacía de chofer, mensajero y encargado de seguridad de Neruda, acepta que el autor de Canto general tenía cáncer de próstata, pero no cree que esa enfermedad lo matara. Asegura que dicho padecimiento "estaba controlado" y que Neruda "gozaba de buena salud, con los achaques propios de una persona de 69 años".
"Abandonados"
Araya dice que después del golpe del 11 de septiembre, Neruda, su mujer y el resto de los habitantes de la casa de Isla Negra quedaron "solos y abandonados". El contacto con el mundo exterior se reducía a las noticias que les llegaban a través de una pequeña radio que Neruda sintonizaba, a las esporádicas conversaciones telefónicas de un aparato que sólo recibía llamadas y a lo que les contaban en la hostería Santa Elena, cuya dueña "era de derecha y sabía todo lo que pasaba".
Cuenta que el 12 de septiembre llegó un jeep con cuatro militares. "Todos llevaban los rostros pintados de negro. Yo salí a recibirlos. (...) El oficial me preguntó quiénes estaban en la casa. Le tuve que decir que en ese momento estaban Cristina, la cocinera; la hermana de ésta, Ruth; Patricio, que era jardinero y mozo; Laurita (Reyes, hermana de Neruda); la señora Matilde, Pablito (Neruda) y yo.
"El oficial nos señaló que en el domicilio no podía quedar nadie más que Neruda, Matilde y yo. Entonces tuvimos que arreglárnoslas entre los tres: dormíamos en la recámara matrimonial que estaba en el segundo piso. Yo dormía sentado en una silla, arropado con un chal. Lo hacía para estar más cerca de Neruda, porque no sabíamos lo que nos iba a pasar."
El 13 de septiembre, cerca de las 10 de la mañana, los militares allanaron la casa. Araya dice que eran como 40 soldados que venían en tres camiones. Iban armados con metralletas, con las caras pintadas de negro y uniforme de camuflaje. Vestidos y pertrechados "como si fueran a la guerra".
Recuerda: "Entraban por todos lados: por la playa, por los costados (...) Salí al patio para preguntar qué querían. Hablé con el oficial que daba las órdenes. Me dijo que abriera todas las puertas. Mientras revisaban, destruían y robaban, los militares preguntaban si había armamento, si teníamos gente escondida adentro, si ocultábamos a líderes del Partido Comunista (...) Pero no encontraron nada. Se fueron callados. No pidieron ni perdón. Se sentían dueños y señores del sistema. Tenían el poder en las manos".
Añade que como a las tres de la tarde, poco después de que se habían ido los soldados, llegaron marinos. "Estuvieron más de dos horas. También allanaron la casa y robaron cosas. Registraban con detectores de metales. (...) La señora Matilde me contó que el mandamás de los marinos entró al dormitorio de Neruda y le dijo: ‘Perdón, señor Neruda'. Y se fue".
Araya recuerda que durante varios días la marina puso un buque de guerra frente a la casa del poeta. "Neruda decía: ‘Nos van a matar, nos van a volar'. Y yo le decía: ‘Si nos tenemos que morir, yo voy a morir en la ventana primero que usted'. Lo hacía para darle valor, para que se sintiera acompañado. Entonces le dijo a la señora Matilde: ‘Patoja -que así la nombraba-: mire el compañero, no nos va a abandonar, se va a quedar aquí".
Araya cuenta que conversaciones de ese tipo tenían lugar en la pieza del matrimonio: ellos acostados y él sentado a los pies de la cama. "Nos preguntábamos que haríamos nosotros solos. Pensábamos que a Neruda lo iban a asesinar. Entonces, resolvimos que la única opción era salir del país".
El viaje
Araya narra que Neruda le dijo que su plan era instalarse en México y una vez en ese país pedir "a los intelectuales y a los gobiernos del mundo entero ayuda para derrocar a la tiranía y reconstruir la democracia en Chile".
Rememora: "Desde la hostería Santa Elena -a menos de 100 metros de la casa de Isla Negra- nos comunicamos con las embajadas de Francia y México. La de México se portó un siete (nota máxima en el sistema educativo chileno). El embajador (Gonzalo Martínez Corbalá) se movilizó para ayudarnos. Creo que el 17 de septiembre nos llamó para decirnos que se había conseguido una habitación en la clínica Santa María. Allí deberíamos esperar la llegada de un avión ofrecido por el presidente Luis Echeverría".
El problema era trasladar al poeta a la clínica. "Con Neruda y Matilde pensamos que la mejor y más segura manera de llegar hasta allá era en una ambulancia. Mi misión era conseguirla. Viajé a Santiago en nuestro Fiat 125 blanco y pude arrendar una ambulancia. (...) Recuerdo que ofrecí como seis veces más de lo que me cobraban para asegurar que efectivamente fueran a buscarnos. Acordamos que fueran el 19, porque ese día la clínica tendría todo dispuesto para recibir a Pablito.
"Llega el 19 y solicitamos a Tejas Verdes (el regimiento militar de la provincia de San Antonio) permiso para trasladar a Neruda. Me dijeron: ‘No estamos dando salvoconductos, menos a Neruda'. A pesar de la negativa decidimos partir. La ambulancia entró hasta la puerta que daba a la escalera de su dormitorio. (...) Al salir se despidió de su perrita Panda, se subió a la ambulancia y se acostó en la camilla. Neruda y Matilde se fueron en la ambulancia. Yo los seguí muy de cerca en el Fiat."
"El viaje fue triste, caótico y terrible. Nos controlaban cada cuatro o cinco kilómetros, parecía imposible llegar a nuestro destino. Imagínese que salimos a las 12:30 y llegamos a las 18:30 a la clínica (distante poco más de 100 kilómetros de Isla Negra).
"En Melipilla fue el control más maldito. Allí Neruda vivió el momento más terrible. (...) Los militares lo bajaron de la ambulancia y le registraron el cuerpo y la ropa. Decían que buscaban armas. Él pedía clemencia, decía que era un poeta, un premio Nobel, que había dado todo por su país y que merecía respeto. Para ablandar sus corazones les decía que iba muy enfermo, pero las humillaciones continuaban. En un momento lloramos los tres tomados de la mano porque creíamos que así iba a ser nuestro fin."
Finalmente la ambulancia llegó a la clínica tres horas más tarde de lo acordado. "Como llegamos muy cerca de la hora del toque de queda, no pudimos hacer nada más que quedarnos todos en la clínica a dormir (...)
"El embajador Martínez Corbalá fue a vernos al día siguiente. Y también el francés, que nunca supe cómo se llamaba. También recibimos la visita de Radomiro Tomic y Máximo Pacheco (dirigentes democratacristianos), de un diplomático sueco, y de nadie más."
La inyección misteriosa
Araya dice que los primeros días en la clínica transcurrieron sin sobresaltos. El 22 de septiembre, la embajada de México avisó que el avión dispuesto por su gobierno tenía programado salir de Santiago rumbo a México el 24 de septiembre. Le comunicó además que el régimen militar había autorizado su salida.
"Entonces Neruda nos pidió a mí y a Matilde que viajáramos a Isla Negra a buscar sus cosas más importantes, entre éstas sus memorias inconclusas. Creo que eran Confieso que he vivido. Al día siguiente -23 de septiembre- partimos temprano hacia la casa de Isla Negra. (...) Dejamos a Neruda muy bien en la clínica, acompañado por su hermana Laurita, que llegó ese día a acompañarlo."
Asegura que Neruda estaba "en excelente estado, tomando todos sus medicamentos. Todos eran pastillas, no había inyecciones. Nosotros nos preocupamos de recoger todo lo que nos indicó. Estábamos en eso cuando Neruda nos llamó como a las cuatro de la tarde a la hostería Santa Elena, donde le dieron el recado a Matilde, quien devolvió la llamada. Neruda le dijo: ‘Vénganse rápido, porque estando durmiendo entró un doctor y me colocó una inyección'.
"Cuando llegamos a la clínica, Neruda estaba muy afiebrado y rojizo. Dijo que lo habían pinchado en la guata (el estómago) y que ignoraba lo que le habían inyectado. Entonces le vemos la guata y tenía un manchón rojo."
Araya recuerda que momentos después, cuando se estaba lavando la cara en el baño, entro un médico que le dijo: "Tiene que ir a comprarle urgente a don Pablo un remedio que no está en la clínica".
Fue a comprar el medicamento y Neruda se quedó con Matilde y Laurita. "En el trayecto me siguieron sin que yo me diera cuenta. El médico antes me había dicho que el medicamento no se encontraba en el centro de Santiago, sino en una farmacia de la calle Vivaceta o Independencia. Cuando salí por Balmaceda para entrar a Vivaceta aparecieron dos autos, uno por detrás y otro por delante. Se bajaron unos hombres y me pegaron puñetazos y patadas. No supe quiénes eran. Me cachetearon harto y luego me pegaron un balazo en una pierna.
"Después de todo lo que me pegaron terminé muy mal herido en la comisaría Carrión, que está por Vivaceta con Santa María. Luego me trasladaron al estadio Nacional donde sufrí severas torturas que me dejaron a un paso de la muerte. El cardenal Raúl Silva Henríquez logró sacarme de ese infierno. Por eso estoy vivo."
Neruda murió a las 22:00 horas en su habitación -la número 406- de la clínica Santa María.
Consultado por Proceso, el director de archivos de la Fundación Neruda, Darío Oses, dio a conocer la posición de esta institución respecto de la muerte del poeta:
"No hay una versión oficial que maneje la fundación. Ésta se atiene a los testimonios de personas cercanas a Neruda en el momento de su muerte y de biógrafos que manejaron fuentes confiables. Hay bastantes coincidencias entre las versiones de Matilde Urrutia en su libro Mi vida junto a Pablo, la de Jorge Edwards en Adiós poeta y la de Volodia Teitelboim en su biografía Neruda. La causa de muerte fue el cáncer. Uno de los médicos que lo trataba, al parecer el doctor Vargas Salazar, le había advertido a Matilde que la agitación que le producía al poeta el enterarse de lo que estaba ocurriendo en Chile en ese momento podía agravar su estado. A esta situación también contribuyeron el allanamiento de su casa (...) y el traslado en ambulancia (...) con controles y revisiones militares en el camino."
Pero Manuel Araya dice no tener duda alguna: "Neruda fue asesinado". Y sostiene que la orden vino de Augusto Pinochet: "¿De qué otra parte iba a salir?".
Consejos para Allende
Francisco Marín
VALPARAÍSO, CHILE.- El presidente chileno Salvador Allende era el visitante más asiduo de Pablo Neruda en su casa de Isla Negra. "Cuando iba, Allende siempre le pedía consejos al poeta porque éste era muy sabio en política", sostiene Manuel Araya Osorio, exasistente personal de Neruda.
Recuerda, por ejemplo, los consejos que Neruda le dio a Allende sobre las fuerzas armadas en las semanas previas al cuartelazo, cuando el 23 de agosto de 1973 la derecha y los militares golpistas forzaron la renuncia del general Carlos Prats González, comandante en jefe del ejército.
"Tenemos que descabezar a las fuerzas armadas... Los de nosotros hacia acá y los otros hacia un lado", le decía Neruda al presidente.
Araya lamenta que El Chicho (Allende) no le hiciera caso al poeta en este tema. "Si lo hubiera hecho, la historia habría sido bien diferente. Otro gallo hubiera cantado, todavía estaríamos en el poder", dice convencido.
Y cuenta que el 10 de septiembre de 1973 -un día antes del golpe militar- Neruda le pidió que viajara a Santiago para entregarle un mensaje al presidente Allende. Se trataba de una invitación a la inauguración de Cantalao, el refugio para la inspiración y el descanso de los poetas, que sería precisamente el 11 de septiembre.
En entrevista con Proceso, Mario Casasús, estudioso de la vida de Neruda y corresponsal en México de El Clarín de Chile, dice que Neruda había escrito los estatutos de la fundación Cantalao. A ésta traspasaría los terrenos de la casa de los poetas del mismo nombre, que están muy cerca de su casa de Isla Negra.
Araya afirma que Allende lo recibió en su despacho. "Estaba caminando, parecía nervioso. Leyó la nota de Neruda e inmediatamente redactó una respuesta. Sin leerla me la guardé en un bolsillo. (...) No tengo idea lo que decía ese mensaje, pero el presidente me dijo: ‘Dígale al compañero (Neruda) que mañana yo voy a ir a la Universidad Técnica (donde anunciaría la realización de un plebiscito) y que posiblemente haya ruidos de sables este 11 de septiembre'".
Dice que Neruda, al conocer el mensaje, se quedó muy preocupado porque entendía el curso que estaban tomando los acontecimientos. "Esa noche casi no durmió".
Ese 11 de septiembre "nosotros quedamos completamente abandonados y solos" afirma Araya. "La muerte del presidente Salvador Allende afectó mucho a don Pablo. Sin embargo él se sentía con la fuerza y entereza necesaria para seguir luchando por lo que creía justo".
"Las noticias emitidas por los medios de comunicación nacionales eran manipuladas por el régimen militar. Sabíamos que eran falsas, que todo era mentira."
Araya narra que Neruda se deprimió mucho. Él le pidió que no se pusiera triste. "Le dije que los militares en un mes le iban a entregar el poder a la Democracia Cristiana".
Neruda le replicó: "No compañero, esto va a durar muchos años, como ocurrió en España. Yo conozco la historia, usted no sabe de golpes de Estado".
Francisco Marín es corresponsal en Chile del semanario mexicano Proceso, reportaje publicado en la edición número 1081 del 8 de mayo de 2011.
Fuente:http://www.vtv.gob.ve/art%C3%ADculos/reportajes/61612
sábado, 7 de mayo de 2011
Vídeo y Nuevas fotos de la Defensa de los Derechos Humanos en Chacao
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| Cadena de Mando en Abú Grahi Chacao: Imperio Yanqui, Voluntad Fascista Popular al Gobierno pitiyanki de la Alcaldía de Chacao |
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| Las conclusiones definitivas a la que llego la Voluntad Fascista Popular en el Municipio Chacao y el alcalde grateron estuvo muy atento y elevó las peticiones. Fuente: Comunistas En Lucha, Chacao. |








